1. Introducción
Gabriel García Márquez (Colombia, 1927 – México, 2014) es uno de los escritores más relevantes y representativos del llamado boom de la novela latinoamericana. Su obra más conocida es Cien años de soledad (1967).
Crónica de una muerte anunciada es un homenaje de García Márquez al periodismo, una profesión que él mismo ejerció en su juventud y de la que siempre sintió nostalgia. En esta novela, el autor combina la forma de una crónica periodística con elementos narrativos, acercando así lo periodístico a lo literario. Además, la trama se acerca al género policíaco, agregando un toque de suspenso a la narrativa.
La historia se basa en un suceso real que ocurrió en 1951 y que tuvo una amplia cobertura en la prensa de aquel entonces. Sin embargo, debido a las presiones familiares, especialmente de su madre, quien también aparece como personaje en la obra, García Márquez esperó treinta años para contarla. El lapso de tiempo transcurrido entre el hecho real y su relato le permitió conocer el destino posterior de algunos personajes y reconstruir la historia de manera novelesca, dándole un enfoque más profundo y completo.
Ha sido llevada al cine (director: Franceso Rosi, interpretada por Rupert Everett, Ornella Muti y Gian Maria Volonté; 1987).

2. Argumento
El relato se abre con una información clara y matizada: “El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo”. En una anticipación, o prolepsis, anuncia la muerte del personaje central y después reconstruye los acontecimientos, encajando las diversas piezas.
La novela relata el trágico asesinato de Santiago Nasar a manos de los gemelos Vicario, quienes buscan vengar la deshonra de su hermana Ángela, repudiada por su esposo Bayardo San Román la noche de su boda al descubrir que no era virgen.
Los acontecimientos se desarrollan en un pequeño pueblo costero del Caribe, donde Bayardo y Ángela se casan. Después de la boda, Bayardo descubre la verdad sobre la virginidad de su esposa y la devuelve a su casa con violencia, sintiéndose engañado y ultrajado. Ángela acusa a Santiago Nasar de ser el causante de su deshonra, lo que desencadena una persecución implacable de los hermanos Vicario hacia él.
A pesar de que el pueblo entero sabe lo que está por suceder y de los esfuerzos por evitarlo, una serie de trágicas coincidencias permiten que el crimen se lleve a cabo. Con el paso de los años, Bayardo y Ángela se reúnen y deciden vivir juntos el resto de sus días.
La narración comienza con una clara y matizada información sobre la muerte de Santiago Nasar, para luego reconstruir los acontecimientos que conducen a ese desenlace. A lo largo de cinco secuencias, se lleva a cabo una minuciosa investigación enriquecida por los testimonios de los personajes involucrados. A su vez, la novela abarca diferentes etapas de la vida de los protagonistas, desde su infancia hasta su vejez. A pesar de conocer el final desde el principio, el relato mantiene el interés y la intriga a lo largo de toda la historia.
3. Temas
3.1. El honor
El tema central abordado es la noción del honor, que obliga a los hermanos Vicario a asesinar a Santiago como una imperativa y única manera de restablecerlo. Su conducta violenta se justifica en nombre del honor.
Esta violencia se manifiesta de forma descarnada y brutal, enraizada en el código de honor que rige la moral colectiva del pueblo. Dicha moral conservadora permite recurrir a la violencia como respuesta ante cualquier violación del código, en particular en el ámbito de la moral sexual, donde se exige que la novia llegue virgen al matrimonio.
Esta forma de restaurar el honor mediante una venganza sangrienta tiene sus raíces en la tradición del teatro clásico español, remontándose a tiempos de Lope de Vega o Calderón de la Barca.
El honor, al igual que en dicho concepto clásico, es visto como una cuestión pública, donde lo verdaderamente grave no es la deshonra en sí, sino que esta sea conocida por todos. En este contexto, las amigas de Ángela aconsejan maniobras para aparentar virginidad, como verter mercuro-cromo en las sábanas.
El crimen perpetrado por los Vicario es el ejemplo más claro de violencia, caracterizado por brutales cuchilladas. Sin embargo, la violencia se manifiesta en otros aspectos, como en Santiago, quien desde joven aprende el manejo de armas y duerme con una oculta bajo la almohada. Además, se hacen frecuentes referencias a guerras civiles y guerrillas, y el lenguaje empleado potencia esta violencia. Incluso la escena de la autopsia está cargada de brutalidad.
Curiosamente, aunque muchos no desean que se concrete la venganza, sí desean ser testigos del crimen.
El código del honor está vinculado al machismo, ya que requiere de la mujer una virtud que no se exige al hombre, relegándola a menudo a un papel de objeto. Esto tiene implicancias sociales, dado que el deshonor de una mujer afecta a toda su familia.
Es destacable que este código de honor es compartido por las mujeres, como lo muestra Prudencia Cotes, la novia de Pablo Vicario, quien habría rechazado casarse con él si no demostraba su hombría.
Los asesinos, al ser interrogados, reiteran su inocencia y afirman que fue un asunto de honor. Del mismo modo, el abogado defiende el homicidio basándose en que el honor justifica la acción sangrienta.
Existía otra opción para restaurar el honor, como sería que el ofensor se casara con la mujer deshonrada. Sin embargo, los hermanos Vicario descartan esta posibilidad, mientras que Flora Miguel, la novia de Santiago Nasar, es la única que la considera, provocando así su rechazo y su silencio respecto al peligro que lo acecha.
3.2. La sexualidad, el amor y el erotismo en la novela de García Márquez
En la novela, se destaca la presencia recurrente de las pasiones amorosas, un motivo característico en la obra de García Márquez. La sexualidad juega un papel destacado, manifestándose en el personaje de Mª Alejandra Cervantes y en las menciones a las «presas» de Nasar.
Esta sexualidad viene acompañada de matices machistas. Divina Flor, la hija de Victoria Guzmán, quien es la criada y antigua amante del padre de Santiago, parece destinada a ser poseída por Santiago. El acosador comportamiento de él hacia ella provoca que Victoria Guzmán no le advierta sobre las intenciones de los Vicario (debido a su rencor y rechazo por la soberbia actitud de Santiago hacia su hija) o que Divina Flor tampoco lo haga (debido a su juventud y confusión cuando Santiago manifiesta agresivamente su interés por ella).
Otra línea amorosa que cierra el círculo de la novela se encuentra en Ángela, quien con el tiempo se obsesiona con Bayardo y le escribe cartas durante diecisiete años hasta que él regresa. El autor señala que «descubrió entonces que el odio y el amor son pasiones recíprocas».
El epígrafe inicial de la obra recuerda una poesía de Gil Vicente: «la caza de amor»: «La caza de amor / es de altanería: / trabajos de día, / de noche dolor». Bayardo San Román, como un ave de cetrería, fija sus ojos en Ángela, su presa, y despliega sus artes y su poder, especialmente su capacidad económica, que le permite comprar sin piedad la casa del viudo Xius. Su riqueza es la razón por la que la familia de Ángela quiere que se case con él, pero ella, inicialmente, lo ve como un hombre soberbio y altanero.
Ángela se muestra como una «garza guerrera», enfrentándose a San Román cuando él descubre que ella no es virgen; su espíritu guerrero se intensifica cuando, a través de cartas, busca recuperar a San Román. Mª Alejandra Cervantes, quien dirige el prostíbulo del pueblo, también es otra «garza guerrera», tal como la describió el narrador, ya que al conocerla, Santiago se sintió profundamente atraído.
Es interesante observar que el narrador tenía algún tipo de vínculo con Mª Alejandra, ya que ella dejaba la puerta sin tranca por si él venía, pero a pesar de esto, ella mostraba un gran respeto hacia Santiago, no acostándose con otros hombres en su presencia, y negándose a estar con el narrador tras la muerte de Santiago debido a que «le olía a él». Además, lloró su muerte comiendo «un plato babilónico», que era su única forma de expresar dolor.
Por último, cabe mencionar el machismo social presente en la novela. La madre de las hermanas Vicario señala que sus hijas están destinadas a sufrir y, por ende, serán buenas esposas.
3.3. El destino
En la obra, se destaca el elemento fundamental del fatum o destino, que lleva a Nasar hacia un trágico final debido a una serie de adversas casualidades.
Como en una tragedia griega, incluso con la presencia de un coro representado por el pueblo entero, se evidencia la imposibilidad de escapar del propio destino, que se cumple de manera fatal, no solo para el protagonista. Santiago Nasar muere porque está destinado a ello, y aunque hay signos premonitorios e incluso los propios protagonistas parecen no desear llevar a cabo el crimen, este destino es inevitable.
Un conjunto de circunstancias y casualidades se conjugan para que el homicidio se materialice. Muchas de ellas están relacionadas con torpezas o debilidades humanas, y las acciones o inacciones de los personajes contribuyen precisamente a la realización de dicho destino:
- La madre de Santiago Nasar interpreta mal los sueños.
- Si el obispo se hubiera quedado, es probable que el homicidio no hubiera ocurrido.
- La madre cierra la puerta sin querer, lo que podría haber salvado a su hijo.
- La hija de la criada deja la puerta abierta, algo que nunca había hecho antes.
- Todos creen que Santiago Nasar tiene conocimiento de lo que se avecina.
Es en esta concatenación de eventos donde se entrelazan el fatum y las acciones humanas, mostrando cómo la trama del destino se va tejiendo a través de un conjunto de pequeños y trágicos acontecimientos.
3.4. La religión
Un tema adicional que aborda esta novela de García Márquez la obra es la religión, pero el autor lo trata de manera burlesca e irónica, evidenciando así una actitud crítica. Esto se aprecia en la visita del obispo y en las expectativas que provoca en el pueblo.
Desde una perspectiva religiosa, la muerte de Nasar puede ser interpretada en paralelo con la crucifixión de Cristo, y de igual manera, gran parte de los nombres de los personajes tienen connotaciones religiosas (Pedro, Pablo, Santiago, Cristo, María, Lázaro, entre otros).
La religiosidad en la novela contrasta con la intensa presencia de la superstición, la cual está arraigada en la mentalidad de muchos personajes. La madre de Santiago interpreta sueños, Luisa Santiaga posee el don de la adivinación, y las creencias religiosas coexisten con lo invisible y lo sobrenatural.
En este contexto, el autor destaca la dualidad entre lo religioso y lo supersticioso, mostrando cómo estas dos facetas se entrelazan en la vida de los personajes y en la atmósfera de la historia. La sátira e ironía utilizadas en la obra sirven para cuestionar y reflexionar sobre la religión y la superstición, y cómo estas influencian las acciones y percepciones de los individuos en el relato.
3.5. Aspectos sociales
El narrador hace hincapié en la pacífica comunidad árabe que vive en el pueblo, una comunidad culturalmente integrada (son católicos, solo hablan árabe en raras ocasiones), pero que mantiene sus propias costumbres y se diferencia del resto.
Aunque son pacíficos, se teme la posibilidad de represalias por parte de ellos, sin embargo, tras la muerte de Nasar, solo expresan tristeza. Esta actitud contrasta con el comportamiento del resto de la población del pueblo, quienes experimentan un agudo sentimiento de culpabilidad tras el crimen.
Santiago Nasar había generado envidia entre la gente debido a su riqueza. Esta disparidad de reacciones pone en tela de juicio la moral del resto de los habitantes, mientras que la comunidad árabe muestra una comprensión más tranquila y serena frente a los acontecimientos.
3.6. La verdad
La novela destaca por su incapacidad de revelar la verdad, un aspecto que llama poderosamente la atención, pues deja sin esclarecer un elemento fundamental de la historia: cómo fue posible que el asesinato de Santiago Nasar no pudiera ser evitado, considerando las circunstancias públicas en las que ocurrió. Incluso, se cuestiona si Santiago Nasar fue realmente el culpable de la deshonra de Ángela Vicario.
Aunque la novela se presenta como una reconstrucción casi periodística de hechos reales a través de una minuciosa investigación, al dejar sin resolver aspectos tan cruciales, pone en evidencia la extrema dificultad de alcanzar la verdad en ciertas ocasiones, especialmente cuando se investiga a profundidad los acontecimientos.
Incluso, hay detalles circunstanciales sin aclarar, como el clima del día de la muerte, si llovía o hacía un sol radiante. Estos aspectos sin respuesta añaden un aura de misterio y complejidad a la narrativa, subrayando la complejidad inherente de comprender la verdad absoluta en ocasiones y la intrincada naturaleza de los sucesos que se entrelazan en la trama.
3.7. El poder institucional
Aunque no es el tema central de la obra, se pueden apreciar algunas críticas hacia el poder institucional. El padre de Bayardo San Román, un militar condecorado, es descrito de manera poco atractiva.
El coronel Aponte, alcalde del pueblo, no actúa con la debida diligencia en el caso. Además, la autopsia no se lleva a cabo en condiciones adecuadas debido a la falta de recursos. Solo el juez parece ser minucioso en su instrucción, pero aún así, su informe está salpicado de anotaciones subjetivas y literarias.
Una de sus preocupaciones es determinar si Santiago Nasar fue realmente culpable de la caída en el deshonor de Ángela Vicario. Estas críticas al poder institucional en la novela reflejan una percepción de ineficiencia, negligencia y falta de objetividad en la forma en que se abordan los asuntos importantes, lo que añade complejidad a la trama y profundiza en la exploración de la verdad y la justicia.
4. Estructura
La novela se organiza en cinco partes o secuencias de longitud similar, que no pueden ser denominadas estrictamente «capítulos», ya que no siguen un orden lineal.
La historia se presenta con profundos cambios en la ordenación de los hechos, logrando esto mediante anticipaciones, retrocesos, reiteraciones y rupturas que conforman una estructura similar a un puzzle o rompecabezas.
La estructura de la novela es circular, ya que la muerte es tanto el principio como el final del relato. Desde el inicio, se revela el desenlace, y la trama no avanza en el tiempo, ya que cada parte aporta nueva información al mismo periodo temporal que se está relatando.
A pesar de la sensación de caos, cada una de las cinco partes gira en torno a un eje central, que se complementa con diversos datos circunstanciales:
- La primera parte despliega el conjunto y se centra en Santiago Nasar y el viaje del obispo.
- La segunda parte tiene inicialmente como eje a otro protagonista, Bayardo San Román, pero luego se enfoca en Ángela Vicario y su familia. Finaliza con una tensión climática: la devolución de la novia y la acusación contra Santiago.
- La tercera parte desarrolla las circunstancias y detalles previos al asesinato, centrándose ahora en los hermanos Vicario, Pedro y Pablo.
- La cuarta parte tiene un primer eje en la descripción de la autopsia de Santiago, seguido del entierro y la inquietud del pueblo por una posible venganza de la comunidad árabe. Esta parte ocurre cronológicamente después de la siguiente.
- La quinta parte, tras presentar el estado de ánimo de la gente del pueblo y la dimensión judicial del crimen, retrocede nuevamente para enfocar la persecución, encuentro y muerte de Santiago.
A pesar de la evolución zigzagueante de la narración, es evidente que la fábula sigue un modelo de estructura circular y cerrada. La muerte de Santiago Nasar, anunciada desde las primeras líneas, es el elemento narrativo que cierra la historia. De esta manera, principio y fin convergen en un único punto: el inicio coincide con el final, marcado por la muerte del protagonista.
5. Principales técnicas narrativas de García Márquez
5.1. El punto de vista narrativo
El punto de vista narrativo en la obra es múltiple y cambia constantemente, adoptando el llamado perspectivismo.
Narrador, protagonistas y testigos intercambian sus propias visiones de los hechos con frecuentes alteraciones y contradicciones, lo que sirve para relativizar la visión de lo sucedido y abrirlo a la duda.
El lector se enfrenta a un mosaico de varias voces o perspectivas diferentes de los hechos, como entrevistas, el sumario del juez y los recuerdos personales del narrador. Esto requiere una participación activa del lector, quien debe valorar, relacionar los detalles e interpretar la historia.
Veintisiete años después del crimen, un amigo del protagonista decide reconstruir la historia. Este amigo es el narrador, un personaje de gran riqueza y complejidad.
Adopta el punto de vista de un personaje secundario sin mencionar su nombre y va reconstruyendo partes de la historia que para él estaban medio olvidadas o desconocidas. Su voz abre paso a otras voces que emergen en la narración. Cumple el papel de un cronista que reconstruye un caso incompleto a partir de un sumario, un caso del cual ha sido testigo en parte.
La reconstrucción se sitúa en diferentes momentos de los veintisiete años transcurridos y sus fuentes son sus propios recuerdos, la correspondencia con su madre, el informe de la autopsia, el sumario del caso y los testimonios de varios personajes relacionados con el suceso, a quienes entrevista.
Las técnicas narrativas empleadas son diversas:
- Utiliza el estilo directo para recoger declaraciones de testigos o transmitir fragmentos de documentos.
- Emplea la tercera persona para marcar distancia en ciertos hechos.
- Se convierte en narrador testigo en primera persona singular o plural para matizar sus propios recuerdos.
- La narración busca ser objetiva al dar paso a otras voces, mientras que las descripciones están llenas de subjetividad y mayor sensibilidad.
En la obra, coexisten la narración y la descripción, siendo los diálogos de menor relevancia. Se observa un detallismo descriptivo, que indica con precisión horas, minutos y técnicas, como el lavado de los cuchillos por parte de los asesinos.
Destaca la descripción visual con elementos estáticos y dinámicos, como la llegada de los padres de San Román cuando asoman por la ventana del automóvil.
También se aprecian descripciones paisajísticas con elementos cromático-poéticos, como cuando Santiago señala el alma en pena de un barco negrero hundido mientras la luna está en el centro del cielo. Además, hay pasajes narrativo-descriptivos con diálogos y acotaciones del narrador, como cuando se relata cómo Pedro Vicario le asesta un segundo golpe casi en el mismo lugar y declara que el cuchillo volvía a salir limpio ante el instructor.
5.2. El realismo mágico
El realismo mágico es una técnica narrativa surgida en mediados del siglo XX que busca mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. Su objetivo es otorgar verosimilitud interna a lo fantástico e irreal, no presentando la magia como algo real, sino presentando la realidad como si fuera mágica. Se enfoca en lo sobrenatural.
En las obras mágico-realistas, el narrador presenta hechos improbables, oníricos e ilógicos de manera natural, sin asombrarse ni dar explicaciones al lector, como si esos eventos pertenecieran a la realidad. Esta corriente literaria es influenciada por el psicoanálisis y el surrealismo europeo, que destacan los sueños, el inconsciente y el irracionalismo. También recoge influencias de las culturas indígenas precolombinas, con sus leyendas, supersticiones y mitos donde se producen hechos fantásticos.
El realismo mágico floreció en la literatura latinoamericana de los años sesenta y setenta, marcado por la discrepancia entre la cultura de la tecnología y la cultura de la superstición, así como el auge de las dictaduras políticas que convirtieron la palabra en una herramienta preciada y manipulable.
Destacados autores del género son Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Arturo Uslar Pietri, Carlos Fuentes, Julio Cortázar y especialmente Gabriel García Márquez, cuya novela «Cien años de soledad» (1967) es una obra emblemática del realismo mágico.
En «Cien años de soledad», el realismo mágico se manifiesta en la inserción de lo extraordinario dentro de la normalidad de lo cotidiano. Se aprecia en el persistente olor de Santiago Nasar en los gemelos Vicario días después de su muerte, la aparición de un «pájaro fluorescente» en la iglesia del pueblo y el alma de la viuda de Xius buscando recuperar sus objetos y su casa de muerte.
El realismo mágico también se refleja en los sueños y lo onírico, los cuales tienen un papel interpretativo en la obra. La hipérbole y la desmesura se hacen presentes en la forma en que el pueblo calla sobre la inminente muerte de Santiago Nasar y en el brutal asesinato que sufre, mostrando cómo aún sigue vivo sujetando sus entrañas.
La unión de contrastes y el sincretismo son esenciales en el realismo mágico de la novela. Conviven las convenciones morales y religiosas con las supersticiones, y se aprecia una sexualidad y un vitalismo desenfrenado.
En cuanto a lo religioso, abundan situaciones y símbolos que crean un ambiente de religiosidad y a veces apuntan al carácter sobrenatural de Santiago Nasar.
Su vestimenta recuerda la túnica de Jesús, la visita del obispo el día del crimen, y los nombres de los personajes tienen resonancias bíblicas. Además, destaca el hecho de que Nasar no derramaba sangre, a pesar de las múltiples cuchilladas que recibió.
5.3. Tratamiento del tiempo
La novela omite prácticamente cualquier referencia a la época en que transcurre la acción, pero el tiempo interno de la historia está bien definido: se trata de un tiempo comprimido que abarca apenas veinticuatro horas, desde el domingo de la boda hasta el lunes del crimen.
Sin embargo, es importante destacar que la historia se amplía hacia un final feliz con tintes folletinescos cuando Ángela y Bayardo se reencuentran veintitrés años después del crimen.
El tratamiento del tiempo en la novela es uno de los aspectos más interesantes. Fluye de manera no lineal, circular y caótica, con el constante uso de analepsis o «flash-backs» (retrocesos en el tiempo), prolepsis (saltos al futuro) y elipsis (tiempo omitido). A pesar de la falta de orden cronológico, el narrador incorpora numerosas referencias temporales, algunas muy precisas, que le confieren un carácter de crónica. En la narración, se mezclan varios planos:
- La reconstrucción de los hechos, realizada veintisiete años después, con comentarios personales del narrador.
- Testimonios posteriores al asesinato, como el informe judicial y la autopsia.
- Comentarios en estilo directo de los personajes en el momento en que ocurren los sucesos.
- Intervenciones en estilo directo que reproducen las entrevistas del narrador con ciertos personajes.
El anuncio de la muerte se repite en varias ocasiones a lo largo del relato, al igual que otros detalles de la historia, lo cual determina el ritmo de la novela. La narración concluye con la descripción de la muerte del protagonista, ya anunciada al principio de la obra, lo que confiere a la estructura un carácter cerrado.
5.4. El espacio
La historia se desarrolla en un pequeño y aislado pueblo, cuyo nombre se mantiene en anonimato. Esta localidad se encuentra en una región cercana pero no costera, conectada con el exterior a través de un río.
El entorno del pueblo se presenta como un laberinto de calles, casas, tiendas, plazas y patios, que se convierte en el trágico escenario de la persecución de los hermanos Vicario y su venganza mortal contra Santiago Nasar. Dentro de este laberinto, destacan lugares específicos de especial relevancia como la casa de Nasar con sus dos puertas, la plaza central, una tienda, la casa del viudo Xius y el puerto.
El pueblo en su conjunto juega un papel importante en la historia, con la participación colectiva de sus habitantes que se ven involucrados ya sea como parte de la comunidad o como individuos afectados por los sucesos que se desencadenan.
El ambiente colectivo y la implicación de las personas en los acontecimientos dan forma y profundidad a la narrativa, haciendo que cada personaje sea una pieza clave en la trama que se desenvuelve en este espacio cerrado y complejo.
5.5. El humor
La obra está impregnada de rasgos cómicos que se relacionan con las descripciones hiperbólicas mencionadas anteriormente. Estos elementos humorísticos no solo ofrecen un anticlímax sino que también contribuyen a aumentar el realismo mágico presente en la narrativa.
El humor tiene una larga tradición en la literatura en castellano, que se puede rastrear desde obras como El Quijote de Cervantes, la poesía satírica y prosa picaresca de Quevedo, hasta los «esperpentos» de Valle-Inclán. En esta novela, el humor se manifiesta en diferentes momentos, a veces tomando la forma de humor negro o macabro.
Por ejemplo, la madre de Santiago poseía la habilidad de interpretar los sueños ajenos, pero solo si se los contaban en ayunas. El silbato del buque dejó calados a los espectadores debido al vapor. El obispo continuó impartiendo bendiciones incluso después de haber dejado el pueblo.
Los hermanos Vicario bautizaron a sus cerdos con nombres de flores. No había refrigerador para el cadáver porque el único disponible estaba fuera de servicio. La autopsia fue realizada por el cura y un estudiante de medicina, y el cura arrojó las vísceras tras bendecirlas.
El narrador observa que Aponte parece un poco trastornado debido a la práctica solitaria del espiritismo que aprendió por correo. Además, después de la autopsia, el cura se convierte en vegetariano de por vida.
Estos toques de humor, a menudo extravagantes y exagerados, contribuyen a darle un toque singular a la narrativa y a resaltar el realismo mágico que caracteriza a la obra.
6. Los personajes
En total hay 87 personajes.
Entre los personajes podemos distinguir cuatro niveles: a) los protagonistas (Ángela Vicario, Bayardo San Román, Santiago Nasar y los hermanos Vicario); b) el narrador,María Alejandrina Cervantes, Cristo Bedoya; c) algunos testigos concretos de los hechos, consultados por el narrador; d) el pueblo que, finalmente, y salvo algunas excepciones, que intentan evitarlo, se aglomera para presenciar el crimen.
A ellos debemos sumar el propio narrador.
Y también interesa estudiar, aparte de Ángela, los otros personajes femeninos.
Los protagonistas están caracterizados externamente y vemos cómo cambian y actúan de acuerdo con el curso de los hechos: Ángela pasa del rechazo a Bayardo al apasionamiento por él.
Bayardo cambia de la altanería al declive al sentirse engañado por Ángela.
Pedro y Pablo Vicario son vengadores a su pesar; débiles de espíritu, han de animarse mutuamente y recurrir a la bebida para matar. Santiago suscita opiniones encontradas de amor y de odio, de envidia y de admiración; machista y mujeriego, es también un joven religioso y buen hijo; su inocencia, su descuido y su debilidad le hacen perder la vida.
El centro del relato es Santiago Nasar, asesinado por los hermanos Vicario tras ser acusado por Ángela de ser el causante de su deshonra. De ascendencia árabe, veintiún años, esbelto.
Hijo único de un matrimonio de conveniencia, es descrito como alegre, pacífico, aficionado a los caballos y las armas de fuego. Comprometido con Flora Miguel desde la adolescencia, frecuenta el burdel de Mª Alejandrina Cervantes, con la que se llegó a obsesionar, y acosa a las mujeres que desea.
Mª Alejandrina viene descrita como una “garza guerrera”. Santiago es, por tanto, cazador de dos tipos de presas, aves y mujeres (recordemos el epígrafe inicial), aunque al final será él quien resulte sacrificado. En la novela se destaca su belleza y su carácter sobrenatural, posee un vigor poco habitual, va vestido enteramente de blanco el día en que es asesinado, como Jesucristo, no derrama sangre, y es capaz de caminar sosteniendo sus vísceras.
Bayardo San Román tiene hombre unos treinta años. Representa al extranjero envuelto en el misterio (los habitantes comentan de él que es raro, la madre del narrador lo compara inicialmente con el diablo; se inventan historias sobre su pasado).
Es conservador, culto, dueño de una gran fortuna, hijo de una familia con poder, atlético y de buen corazón. Su vida gira en torno a lo material, pretende ganarse a las personas (incluida a su novia) mediante el dinero y las apariencias.
Orgulloso y caprichoso (se enamora de Ángela cuando ella cruza la calle, y en ese mismo instante decide que será suya; compra la casa del viudo de Xius). Tras el asesinato de Nasar, fue considerado por la inmensa mayoría como la víctima. Tras recibir cartas de Ángela durante años, decide volver con ella.
Ángela Vicario es la hija menor de una familia modesta. Su padre, Poncio Vicario, era orfebre de pobres, posteriormente pierde la vista y muere. Su madre, Purísima del Carmen (como muchos otros nombres de la obra, tienen referencias bíblicas), había sido maestra (“parecía una monja”). Ángela es bella, posee un aire de desamparo y cierta pobreza de espíritu, según la describe su primo, el narrador de la historia.
Se presenta como una muchacha sumisa, vestida de negro, pero su historia posterior muestra una fuerza interior: al principio rechaza a Bayardo, aunque obviamente es un buen partido; se niega a ocultar su falta de virginidad; todo ello anuncia una personalidad que no corresponde con esa imagen inicial de sumisión.
Al decir el nombre de Santiago Nasar como causante de su deshonra (misterio que no se aclara: algunos opinan o dudan de que no fue él, y estaba protegiendo a alguien) desencadena el drama; y descubre su amor por Bayardo cuando la devuelve a casa; y su fuerza le permitirá alimentar ese amor durante años, y dirigirle miles de cartas, cartas que Bayardo no abrirá, pero que le van haciendo mella, hasta seducirle.
En Crónica de una muerte anunciada se muestran las diferencias de educación entre hombres y mujeres. Las mujeres son criadas para casarse, atender a los enfermos y a la familia. Las “buenas mujeres” son las madres, hermanas, hijas o monjas, y su función es preservar el orden. Están además abocadas a matrimonios de conveniencia, o a ser acosadas por los hombres. Frente a ellas se sitúan las prostitutas o las amantes.
Los Vicario son los hermanos gemelos de Ángela y asesinan a Santiago Nasar para defender el honor de la joven. El mayor, Pablo, fue más imaginativo y resuelto hasta la adolescencia, aunque luego se reveló más tímido, y seguía siempre a su hermano.
Pedro nació cinco minutos más tarde que Pablo, era más sentimental y autoritario, y fue quien tomó la decisión de matar a Santiago Nasar. Fue a la cárcel y tenía una cicatriz que lo distinguía de su gemelo. Se sienten obligados a matar a Santiago, pero (probablemente) no quieren: lo anuncian por doquier, casi esperando que alguien lo impida.
En un momento dado se intercambian los papeles, y Pablo será el que animará a su hermano a la comisión del delito. Consideran, en todo caso, que son inocentes: el honor lo reclamaba. Tras su absolución, y un periodo en prisión preventiva, Pablo se casa con su novia y Pedro ingresa en las Fuerzas Armadas.
El narrador. Primo de Ángela Vicario, tiene una hermana, Margot, y un hermano, Luis Enrique.
De la misma edad de Santiago, el narrador, su hermano, Santiago y Cristo Bedoya eran amigos.
Vuelve al pueblo más de veinte años después a investigar la tragedia. Su madre es Luisa Santiago, madrina de bautismo de Santiago Nasar, que «Se enteraba de todo antes que nadie en la casa, a pesar de que hacía años que no salía a la calle.» «Parecía tener hilos de comunicación secreta con la otra gente del pueblo, sobre todo con la de su edad, y a veces nos sorprendía con noticias anticipadas que no hubiera podido conocer sino por artes de adivinación.«
El narrador se casará con Mercedes Barcha: «… en la inconsciencia de la parranda le propuse a Mercedes Barcha que se casara conmigo, cuando apenas había terminado la escuela primaria, tal como ella misma me lo recordó cuando nos casamos catorce años después.«
Otros personajes:
Merece mención especial Mª Alejandrina Cervantes. El narrador la trata con el máximo cariño y respeto; de ella dice que “fue la mujer más elegante y la más tierna que conocí jamás, y la más servicial en la cama, pero también la más severa”. Nadie reprocha su trabajo.
Intentan evitar el homicidio de forma activa, sin éxito, muy pocos personajes: Cristo Bedoya, Luisa Santiago (madre del narrador), el coronel Aponte. La mayoría del pueblo, por el contrario, considera que es un asunto de honor, y que no se debe meter, o bien malinterpretan las situaciones, y no avisan a Santiago porque creen que ya sabe que le buscan. Son coadyuvantes de los hermanos Vicario en la consecución de sus propósitos.
