Un pueblo no se vacía de golpe. Primero falta una persiana abierta. Luego una silla en la puerta. Después una voz en la plaza. Al final llega la cifra, limpia y cruel: Casas Bajas, mi pueblo, tenía 286 habitantes en el padrón del año 2000; en el de 2025, apenas 158.
Autor: Blas Valentín
No levantes tanto el vuelo
Cantó ante reyes, recorrió países, llenó teatros. Pero su lugar estaba en otro sitio. Y no lo ocultó nunca. Volvía al monte, a las ovejas, a la intemperie.
La voz de la tristeza
La sociedad ha ido convirtiendo la alegría en una especie de rendimiento emocional. No basta con estar bien: hay que parecerlo. Con la tristeza se intenta hacer algo parecido a lo que se ha hecho con la vejez y con la muerte: recluirla, no mostrarla, neutralizar lo que incomoda.
La escuela entró con corbata
No necesitamos una escuela que hable más bonito de sus dificultades. Necesitamos una escuela que vuelva a hacerse responsable de lo que sus alumnos entienden y de lo que no entienden. Porque enseñar no es producir documentos ni administrar vocabularios. Enseñar es aclarar. Ordenar. Dar herramientas. Nombrar bien. El problema no es que falten palabras. Sobran. Lo que falta, demasiadas veces, es verdad. Y cuando una escuela necesita demasiadas palabras para explicar que enseña, quizá ha empezado a dejar de enseñar.
El Manco de La Pesquera
El Manco de La Pesquera fue uno de esos nombres que sobreviven a la historia oficial. Bajo ese apodo quedó Basiliso Serrano, guerrillero antifranquista nacido en La Pesquera en 1908 y fusilado en Paterna en 1955.
La autoridad de quien no ha leído
He conocido a personas que no habían leído un libro y veían el mundo mejor que muchos lectores.
Justicia en la memoria
Arturo Lozano Aguilar no fue simplemente un hombre culto de un pueblo pequeño ni un profesor estimado por quienes lo trataron. Una parte muy seria de su trayectoria estuvo dedicada al estudio del cine, de la memoria y de la representación del mal, y en particular a pensar el Holocausto, los campos de concentración y su traslación a la imagen.
El Palmar de Troya
¿Qué separa una liturgia venerable de una ridícula? A primera vista, el tiempo, la tradición, el prestigio. Pero no basta. El Palmar de Troya inquieta porque exagera hasta volver visible algo más antiguo y más incómodo: la obediencia al símbolo, al rito y al disfraz de la autoridad.
Palabras para mirar mejor
La última vez que escuché la palabra espanao no fue en un libro ni en un diccionario. Fue una noche de enero, en San Antón.
La palabra sin peso
Mi abuelo compró una burra y unos diminutos pedazos de tierra, más verticales que horizontales, solo con la palabra.










