La frontera cuando uno enferma

Artículo La frontera cuando uno enferma, publicado originalmente en Las Provincias, el 16 de septiembre de 2026

El habitante dependiente no inaugura negocios ni protagoniza campañas de repoblación. Necesita cuidados, a veces muchos, y también forma parte del territorio que decimos querer conservar. Una cosa es poder vivir en un pueblo y otra poder envejecer en él. Un pueblo no está verdaderamente vivo solo porque consiga retener habitantes. También debe ser capaz de sostenerlos cuando dejan de encajar en la épica de la despoblación.

La Ademuz de la autovía

Blas Valentín Moreno

Hay lugares que figuran en los carteles, pero no en los planes. El Rincón no perdió una batalla grandiosa. Perdió algo más discreto y más antiguo: la posibilidad de figurar. Desde entonces pienso que algunos lugares viven una doble vida: una en la carretera y otra en la tierra. La Ademuz de la autovía era una dirección. La del Rincón era otra cosa: una comarca apartada, una escala distinta, un lugar difícil de llevar a los planes. No fue una gran derrota, pero tampoco fue nada.

Doce kilómetros

Monumento a los maquis. Santa Cruz de Moya.

Muchos de los guardias civiles destinados a aquellos montes venían de la misma pobreza que los hombres a los que perseguían. No hacía las historias más justas, pero sí menos limpias. Aun así, en aquellos montes el miedo no había sido igual para todos, y eso también lo sabíamos. Algunos tuvieron que esconderse; otros no.