En tanto que de rosa y de azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, con clara luz la tempestad serena;
y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió, con vuelo presto por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre;
marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera por no hacer mudanza en su costumbre.
Este poema del siglo XVI describe a una joven muy bella. Pero el poeta le recuerda algo inevitable: el tiempo pasará, la juventud desaparecerá y la belleza se marchitará. Por eso le dice que aproveche su primavera antes de que llegue el invierno.