El consuelo de una mentira: Sobre “San Manuel Bueno, mártir” y el silencio de Dios

El consuelo de una mentira: Sobre “San Manuel Bueno, mártir” y el silencio de Dios 20 Nov 2025/Blas Valentín Moreno / Mientras el río fluye, Miguel de Unamuno

En un tiempo donde muchos sienten que la fe se ha vaciado y que la religión se ha vuelto espectáculo —más forma que fondo, más escenografía que búsqueda—, San Manuel Bueno, mártir devuelve la pregunta al corazón: ¿Dónde está la herida real, si todo parece decorado y nada sangra? ¿Y si lo que creíamos que era certeza era en realidad un consuelo? ¿Y si sostener a otros fuera más importante que sostenerse uno mismo? Unamuno no responde. Solo escribe. Pero su silencio sigue siendo, casi un siglo después, el más honesto de los gritos.

Los otros catalanes que fuimos

Los otros catalanes que fuimos 06 Nov 2025/Blas Valentín Moreno / Mientras el río fluye, Paco Candel

Cuando preparé mis oposiciones como docente de lengua castellana en Cataluña, diseñé una programación que tenía como norte la mirada de Paco Candel y su libro Els altres catalans. Dentro de ella, destaqué una unidad didáctica titulada Somos diferentes, somos iguales, inspirada en parte por aquella lectura. Esa propuesta me valió, en 2009, el único sobresaliente entre los cuatro tribunales de lengua castellana en Barcelona. Gracias a ello obtuve plaza de forma directa, sin haber pasado antes por la interinidad.

El valle que no se vuelve a pisar (a propósito de El camino, de Miguel Delibes)

Portada El Camino de Miguel Delibes

El camino es, en realidad, una parábola sobre el precio de crecer. Daniel se va porque tiene que irse, como todos; porque el tiempo no se detiene, ni aunque uno se aferre a los muros del corral o al sonido del río al anochecer. Marcharse no es una traición, pero tampoco un triunfo: es la ley de la vida, que nos obliga a elegir entre el arraigo y el horizonte o, en otras palabras, entre la esencia y la inevitabilidad del cambio.

Las albadas: literatura en voz alta

Las albadas de Ademuz

Albada procede del latín albāta, emparentada con albus (“blanco”) y albāre (“blanquear”); alborada, de albor, “luz del alba”. Ambas comparten una misma raíz simbólica: el amanecer. En la poesía culta medieval, la alborada o alba fue el canto de los amantes que se despedían al amanecer; en la tradición popular, la albada se transformó en un canto colectivo de madrugada —de boda, de ronda o de Nochebuena— donde lo amoroso cedió paso a lo comunitario.