En un tiempo donde muchos sienten que la fe se ha vaciado y que la religión se ha vuelto espectáculo —más forma que fondo, más escenografía que búsqueda—, San Manuel Bueno, mártir devuelve la pregunta al corazón: ¿Dónde está la herida real, si todo parece decorado y nada sangra? ¿Y si lo que creíamos que era certeza era en realidad un consuelo? ¿Y si sostener a otros fuera más importante que sostenerse uno mismo? Unamuno no responde. Solo escribe. Pero su silencio sigue siendo, casi un siglo después, el más honesto de los gritos.
Categoría: blablabla(s)
La fatiga de estar despiertos
Una nube que arropa
El abuelo Elo y la nube Lucinda no explica la muerte: la acompaña. No explica la vejez: la dignifica. Y no explica el juego: lo convierte en resistencia. Es un cuento y también un abrazo demorado a quienes nos trajeron hasta aquí.
Contra la obligación de ser felices
Vivimos rodeados de una consigna que nadie escribe pero que, de un modo u otro, acaba imponiéndose: hay que estar bien. No es solo un ambiente de optimismo forzado, sino una presión constante para que la alegría sea pública y demostrable, incluso en esos días en los que apenas sostenemos el ánimo. Lo llamativo es … Sigue leyendo Contra la obligación de ser felices
El instante fuera de sitio
Cuentan que durante el incendio de Roma, Nerón tocaba la lira. Quizá no fue cierto. Pero la imagen perdura, y lo hace por una razón: ilustra la torpeza simbólica del poder cuando se desconecta del dolor común La historia no siempre castiga las decisiones erróneas. A menudo, lo que condena es el gesto, la escena, … Sigue leyendo El instante fuera de sitio
Los otros catalanes que fuimos
Cuando preparé mis oposiciones como docente de lengua castellana en Cataluña, diseñé una programación que tenía como norte la mirada de Paco Candel y su libro Els altres catalans. Dentro de ella, destaqué una unidad didáctica titulada Somos diferentes, somos iguales, inspirada en parte por aquella lectura. Esa propuesta me valió, en 2009, el único sobresaliente entre los cuatro tribunales de lengua castellana en Barcelona. Gracias a ello obtuve plaza de forma directa, sin haber pasado antes por la interinidad.
Correr entre tumbas
A veces basta un gesto para que todo se detenga. El otro día vi a mi hijo Blas —ocho años, rápido como la luz baja de la tarde— correr entre las tumbas del cementerio de mi pueblo, Casas Bajas, en el Rincón de Ademuz. Corría como quien no sabe aún que corre entre ausencias. Jugaba. … Sigue leyendo Correr entre tumbas
La habitación cerrada
Hay libros que no se leen por curiosidad, sino por instinto. No se busca en ellos una historia, sino un eco. La habitación de las niñas, de Pablo Escudero Abenza —ganadora del XXIX Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe—, no es tanto una novela negra como una novela herida. No se construye con pistas, sino con silencios.
El valle que no se vuelve a pisar (a propósito de El camino, de Miguel Delibes)
El camino es, en realidad, una parábola sobre el precio de crecer. Daniel se va porque tiene que irse, como todos; porque el tiempo no se detiene, ni aunque uno se aferre a los muros del corral o al sonido del río al anochecer. Marcharse no es una traición, pero tampoco un triunfo: es la ley de la vida, que nos obliga a elegir entre el arraigo y el horizonte o, en otras palabras, entre la esencia y la inevitabilidad del cambio.
Las albadas: literatura en voz alta
Albada procede del latín albāta, emparentada con albus (“blanco”) y albāre (“blanquear”); alborada, de albor, “luz del alba”. Ambas comparten una misma raíz simbólica: el amanecer. En la poesía culta medieval, la alborada o alba fue el canto de los amantes que se despedían al amanecer; en la tradición popular, la albada se transformó en un canto colectivo de madrugada —de boda, de ronda o de Nochebuena— donde lo amoroso cedió paso a lo comunitario.










