30 Oct 2025 Blas Valentín Moreno Mientras el río fluye Sobre heridas que no se cierran y habitaciones que nunca se olvidan Hay libros que no se leen por curiosidad, sino por instinto. No se busca en ellos una historia, sino un eco. La habitación de las niñas, de Pablo Escudero Abenza —ganadora del XXIX Premio de Novela … Sigue leyendo La habitación cerrada
El valle que no se vuelve a pisar (a propósito de El camino, de Miguel Delibes)
23 Oct 2025 Blas Valentín Moreno Mientras el río fluye Leí El camino, de Miguel Delibes, en el Rincón de Ademuz, cuando estaba a punto de marcharme a Valencia para estudiar en la universidad. No sabía entonces que aquel libro, tan sencillo en apariencia, me acompañaría toda la vida. Me marcó. No por Daniel el Mochuelo —ni por … Sigue leyendo El valle que no se vuelve a pisar (a propósito de El camino, de Miguel Delibes)
Las albadas: literatura en voz alta
16 Oct 2025 Blas Valentín Moreno Algunas noches de invierno, tras la Misa del Gallo, las calles se llenan de voces. No hay escenario ni partituras: basta el frío, la penumbra y un grupo que canta. Suenan guitarras, bandurrias, algún pandero. Los mozos toman la palabra en verso, casa por casa, y lo que dicen … Sigue leyendo Las albadas: literatura en voz alta
Parada militar
12 Oct 2025/Blas Valentín Moreno/ Mientras el río fluye Sonó el redoble y la marcha se impuso como una ley antigua.La compañía entró por un lateral de la explanada. El paso, cadencioso, iba clavando el suelo al ritmo del pasodoble. Izquierda. Derecha. Izquierda. Derecha. Un solo cuerpo, muchos pies. Al frente, el capitán; detrás, alineados, los … Sigue leyendo Parada militar
Réquiem por un campesino español: Un funeral interminable
02 Oct 2025/Blas Valentín Moreno/ Mientras el río fluye, Ramón J. Sender Aprimera vista, parece un librico breve, casi inofensivo. Pero en poco más de cincuenta páginas, Ramón J. Sender logra condensar lo que en Shakespeare exigiría un drama entero. Fue, durante mucho tiempo, lectura obligada en las aulas: desde la EGB hasta el bachillerato. Réquiem por un campesino español es … Sigue leyendo Réquiem por un campesino español: Un funeral interminable
La zona gris en la que respiramos
Arendt nos enseñó que el mal puede ser administrado por gentes corrientes que hablan con consignas y cumplen órdenes con escrúpulo de funcionario; Levi nos obligó a reconocer que entre la inocencia y el crimen hay franjas de penumbra donde la libertad no desaparece, pero se encoge.
El filo de la vida: Karl Jaspers y las situaciones límite
Hay momentos en que la vida se quiebra de golpe: una enfermedad incurable, un accidente que arranca una vida joven, una pérdida que convierte el hogar en doloroso vacío. Karl Jaspers llamó a estos choques situaciones límite (Grenzsituationen): experiencias ante las que no podemos huir ni “arreglar” nada, que nos quitan la ilusión de control y nos colocan frente a lo esencial. En ese punto, dedicar energía a negar lo que ocurre solo multiplica el sufrimiento; lo que queda —si algo queda— es asumir el límite y afrontarlo con lucidez: no como repliegue interior, sino como una existencia más atenta, abierta al otro y a la trascendencia que Jaspers entendía en sentido filosófico, no confesional.
De la obediencia
Antonio Gala decía que lo más inteligente que se puede hacer en esta vida es desencadenarse: salirse del laberinto de la obediencia diaria, de esa organización que necesita esclavos para sostenerse. Salirse de esta cadena que nos consume. A riesgo de la soledad y de la falta de comprensión… pero también con la recompensa de darle a cada día su propio afán, su propio color, lejos del gris de la obediencia. Porque si la inteligencia no nos ayuda a vivir, ¿para qué sirve?
Cuando el ‘estoy bien’ es una armadura
Si alguien que lee estas líneas atraviesa un momento de desesperanza, que sepa que no está solo. En España existen recursos de ayuda inmediatos: el teléfono 024 de atención a la conducta suicida, disponible las 24 horas; el 112 en casos de urgencia; y el Teléfono de la Esperanza (717 003 717). Llamar puede parecer poco. Pero puede ser todo.
La segadora del tiempo
Madrugada de verano. Carro y mulo, hoz y paciencia: la misma coreografía repetida durante siglos. Pero aquella vez, en medio del compás de las hoces —las corbellas, como se llamaban en mi tierra—, irrumpió un ruido extraño desde el camino. Una segadora entró en el bancal y devoró en minutos lo que a mano habría costado un día entero.









