El valle que no se vuelve a pisar (a propósito de El camino, de Miguel Delibes)

Portada El Camino de Miguel Delibes

23 Oct 2025 Blas Valentín Moreno Mientras el río fluye Leí El camino, de Miguel Delibes, en el Rincón de Ademuz, cuando estaba a punto de marcharme a Valencia para estudiar en la universidad. No sabía entonces que aquel libro, tan sencillo en apariencia, me acompañaría toda la vida. Me marcó. No por Daniel el Mochuelo —ni por … Sigue leyendo El valle que no se vuelve a pisar (a propósito de El camino, de Miguel Delibes)

Réquiem por un campesino español: Un funeral interminable

Réquiem por un campesino español

02 Oct 2025/Blas Valentín Moreno/  Mientras el río fluye, Ramón J. Sender Aprimera vista, parece un librico breve, casi inofensivo. Pero en poco más de cincuenta páginas, Ramón J. Sender logra condensar lo que en Shakespeare exigiría un drama entero. Fue, durante mucho tiempo, lectura obligada en las aulas: desde la EGB hasta el bachillerato. Réquiem por un campesino español es … Sigue leyendo Réquiem por un campesino español: Un funeral interminable

El filo de la vida: Karl Jaspers y las situaciones límite

Hay momentos en que la vida se quiebra de golpe: una enfermedad incurable, un accidente que arranca una vida joven, una pérdida que convierte el hogar en doloroso vacío. Karl Jaspers llamó a estos choques situaciones límite (Grenzsituationen): experiencias ante las que no podemos huir ni “arreglar” nada, que nos quitan la ilusión de control y nos colocan frente a lo esencial. En ese punto, dedicar energía a negar lo que ocurre solo multiplica el sufrimiento; lo que queda —si algo queda— es asumir el límite y afrontarlo con lucidez: no como repliegue interior, sino como una existencia más atenta, abierta al otro y a la trascendencia que Jaspers entendía en sentido filosófico, no confesional.

De la obediencia

De la obediencia

Antonio Gala decía que lo más inteligente que se puede hacer en esta vida es desencadenarse: salirse del laberinto de la obediencia diaria, de esa organización que necesita esclavos para sostenerse. Salirse de esta cadena que nos consume. A riesgo de la soledad y de la falta de comprensión… pero también con la recompensa de darle a cada día su propio afán, su propio color, lejos del gris de la obediencia. Porque si la inteligencia no nos ayuda a vivir, ¿para qué sirve?