El uniforme y la culpa

Imagen de portada: CRW Nevinson (1917) Reliefs at Dawn – Imperial War Museums / Public Domain

Ningún poder duradero se presenta mucho tiempo con ropa vieja: aprende pronto las palabras nuevas, las causas nuevas, las cortesías nuevas, incluso las rebeldías nuevas, si con ello conserva la influencia, la herencia y el sitio en las instituciones, las empresas o los consejos donde se reparte lo importante. La culpa, en cambio, suele quedarse pegada a los símbolos más fáciles. Y el uniforme es uno de ellos.

Manual para no vivir

Pedro García Olivo

Antonio Gala temía un mundo de relaciones fáciles y aburridas. Estamos entrando en él. Sobran palabras y faltan voces. Sobran fórmulas y empieza a entregarse incluso el temblor de comunicarnos. Una vida sin temblor, sin error y sin voz propia puede resultar muy correcta. A menudo funciona mejor. Pero también puede quedarse vacía, obediente, guiada por instrucciones que ayudan a pasar el tiempo. No a vivirlo.

La Ademuz de la autovía

Blas Valentín Moreno

Hay lugares que figuran en los carteles, pero no en los planes. El Rincón no perdió una batalla grandiosa. Perdió algo más discreto y más antiguo: la posibilidad de figurar. Desde entonces pienso que algunos lugares viven una doble vida: una en la carretera y otra en la tierra. La Ademuz de la autovía era una dirección. La del Rincón era otra cosa: una comarca apartada, una escala distinta, un lugar difícil de llevar a los planes. No fue una gran derrota, pero tampoco fue nada.